| Flor de noche. Una creación que casualmente coincide con la luna llena del día 1/8/2012. Y lo hace de noche, aunque esta situación no desmerece la belleza que la encubre. |
| Sus pistilos, sépalos y demás triglifos y metopas hacen de ella la maravilla más deseable de este mundo. |
| Entre sus dedos, el cactus, elige uno, y concentrando toda su sabia savia, emerge la flor de un día, canto andino, insuperable belleza. Sabe ella que su vida está determinada por la cuarta dimensión. |
| Pero no morirá. Quedará en el recuerdo. En mi recuerdo. En la inmortal fotografía que lees y miras. |
| Se abren sus pistilos al océano de noche y luna que contempla atrevida. |
| Y le brindo una escalera para que suba al cielo. Que su tránsito no sea angosto. |
| Nace el día y la sorprende abierta. Completamente viva. Rodeada de todo y rodeándolo todo. Cantando esas canciones que solo los sordos al mundo oímos. |
| Toda ella se entrega al mundo abriendo sus órganos sensoriales que la diferencian en su posibilidad de sensaciones del bruto y vulgar humano que la encubre. |
| Emerge su clítoris entre la corona de ángeles que la contiene. Ha nacido una estrella fugaz y su presencia inunda mi mundo. |
| Cada cuatro años mi cactus reproduce la luz de la creación. |
| Cada cuatro años, tras un día de vida, muere ante mis ojos que anegan lágrimas, y secos de párpados que no se cierran por no perder un segundo de su eclosión, vida y muerte. |
